Marat/Sade

La dialéctica filosófica de Weiss, impecable

El montaje de Villanueva Cosse es magistral

Monumental, compleja y fascinante, Marat/Sade sigue siendo un desafío para quienes la aborden, porque mantiene intactas las virtudes que hicieron de ella uno de los textos fundamentales de la dramaturgia del siglo XX. A cuarenta y cinco años de su estreno (1964, Schiller Theater de Berlín, dirigida por Konrad Swinarski), parece escrita hoy. Fue el director inglés Peter Brook, quien en la memorable producción del Aldwych londinense, en ese mismo año, dio a la obra maestra de Peter Weiss (1916-1982) el sello que la hizo triunfar en Broadway en 1965 y desde allí en los más prestigiosos escenarios de Occidente (Ingmar Bergman la dirigió en Estocolmo, Roger Planchon en París y en Lyon). Brook mismo perfeccionó la consagración al filmar su puesta, entre 1966 y 1967: la película se exhibe hasta hoy en las escuelas de teatro del mundo entero y fue el pasaporte a la fama de una actriz excepcional: Glenda Jackson.

Para ilustración de los espectadores más jóvenes, conviene recordar que Weiss (nacido en un suburbio de Berlín, se nacionalizó sueco

en 1946, porque la familia, huyendo de Hitler, terminó por residir en Suecia) partió de personajes y hechos reales. Internado en el hospicio de Charenton, a raíz de su conducta desordenada, su actividad de pornógrafo y la presunción de un crimen sexual, o varios, el marqués Donatien-Alphonse de Sade (1749-1814), aligeraba el tedio de una prisión bastante leve con representaciones teatrales sobre textos que él escribía y dirigía, interpretadas por los huéspedes del manicomio: un antecedente del psicodrama actual. Una de esas obras habría procurado recrear, en 1808, el asesinato de Jean-Paul Marat (1743-1793), uno de los más sanguinarios próceres de la Revolución Francesa, a manos de la joven Charlotte Corday. En realidad, sería un pretexto para que Sade ?del que Weiss vendría a ser el médium convocante? entablara un diálogo filosófico (género literario tan apreciado en el siglo XVIII) con el espectro de Marat, acerca de temas tan arduos y trascendentales como el conflicto entre la libertad individual y el orden social, civilización y barbarie, libre empresa o socialización de los medios de producción, democracia o dictadura del proletariado, perduración del esquema amo-esclavo, mentiras y sofismas de los políticos.

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