Luis Agustoni
Luis Agustoni: "He sido el chico más obediente y disciplinado del planeta"
No recuerda travesuras, tampoco envidia la rebeldía. Dejó Derecho para hacerse cargo del artista que quería ser.
Dueño de una memoria emotiva que es capaz de recordarle al alma aquello que sintió cuando tenía 21 años, aventura que "lo que viene es un relato un poco mágico: con unos compañeros de Derecho teníamos un grupo de teatro y nos presentábamos en salas alternativas, pero un día nos propusieron llevar el espectáculo a un colegio que tenía un escenario fantástico. Era la primera vez que pisaba uno así, tan equipado. Era una mañana, la sala estaba vacía, había cierta oscuridad, un silencio notable. Miré para arriba, vi la parrilla de luces, las cortinas que colgaban pesadas, preciosas y sentí una emoción muy inexplicable y una sensación que jamás perdí... Y es que ésa era mi casa". El relato "un poco mágico" es de Luis Agustoni, el hombre que habla en su propia casa. La que montó una escalera arriba de su propio teatro.
En la planta baja, entonces, funciona "El ojo", a 13 cuadras y casi 40 años de distancia del escenario conceptual en el que empezó a hacerse cargo de su vocación. Hasta ese día, era sólo el estudiante de Abogacía que cada tanto actuaba en Antígona, de Jean Anouilh. Pero aquel instante fue revelador para que "a los 26 años tomara la gran decisión de mi vida. Y ahí la vida se disparó hacia un lado que no era el previsto. Y la puso en eje. Yo me encontré a mí mismo como persona cuando resolví ser artista y dedicarme al teatro. Lo que pasa es que yo pertenecía a una familia de clase media profesional y mi destino era la carrera universitaria y el doctorado en alguna profesión liberal. No es un mal destino, pero definitivamente no era el mío".
Ahora, frente a un sabroso café que invita la casa —o el teatro, da igual—, cuenta que haber decidido qué nuevo camino construir sobre viejas fundaciones lo llevó "a rebelarme contra mi familia... Más que una rebelión fue una terca voluntad de hacer lo que yo quería y no lo que querían los demás. Fue algo que me alienó durante un tiempo, hasta que después la relación se recompuso. Pero con mi padre tuve muchos encontronazos al principio..."
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