Los quiero a todos


Nota del 8 de marzo

La idiotez de la clase media boba de 30 y pico

Un montaje en el que priman la actuación y la estética

"Yo, que soy de clase media, les tengo miedo a los pobres y a las chicas locas", dice uno de los cinco personajes de este encuentro gris entre amigos. La frase es patética. Y así son estos exponentes "progres" de una clase media pesimista y rota. Como este montaje.

Son amigos de la facultad, de la vida, que compartieron los mejores momentos, así como también sus propios períodos oscuros. Se reúnen a beber, tal vez a comerse un asadito, excusa perfecta no sólo para charlar y discutir, sino para demostrar sus diferencias, la fragilidad de sus vidas, de sus aspiraciones y de sus relaciones. Tal vez, el conjunto sea un arquetipo de una clase media idiota que pone su atención en lo que le falta y vive la frustración en forma más latente por padecer una permanente aspiración a la superación económica.

Ellos están en la etapa de los treinta y pico y sienten que toda su vida gira alrededor de ese martirizante "ahora o nunca". La cotidianidad de estos seres, a su vez, está cargada de carencias, deseos, ansiedades, frustraciones, ideologías quebradas, mentiras, locuras, complicidades y desaprobación, pero sobre todo, de una gran debilidad. Ellos lo reflejan en el conjunto y en los instantes de intimidad. Es en ellos donde esta idea de Luciano Quilici alcanza sus mejores momentos. Su montaje se integra y se desintegra, y sus criaturas entran y salen de la acción para lanzarse a la representación de sus pensamientos.

La idea es interesante, pero la banalidad de las conversaciones de estos tipos no logran una dramaticidad potente, y esto se debe a una estructura débil.

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