Karabalí, ensueño Lecuona

Nota del 28 de febrero
Los Amados ahora divierten con un homenaje
Con una evidente madurez musical, el grupo que lidera Alejandro Viola logró, con éxito, sumar la obra de Lecuona a sus códigos
"¡Claro que sí!" La expresión clásica del "Chino" Amado, factótum de Los Amados, sería exacta para afirmar que el grupo no defrauda en esta nueva experiencia temática. Los seguidores y fanáticos ya se habían acostumbrado a algunos gags y hasta a sus clásicas canciones, y como toda agrupación teatral que mantiene un éxito y lo repite, siempre corre el riesgo de que lo nuevo no tenga la misma repercusión que lo anterior. Esta vez el desafío fue enorme: un homenaje a Ernesto Lecuona. Acomodar a estos desopilantes personajes en un marco conceptual más cerrado podría haber sido peligroso, pero el grupo tiene un profesionalismo que excede el contexto.
El preámbulo, un cuadro que remite a las raíces africanas de esta música, con sus decorados de colores apabullantes ya conducen al espectador por la senda del humor, antes de entrar en esta antología musical.
Y la figura de Ernesto Lecuona no es ajena al hecho teatral. Es el padre de la zarzuela cubana y su compañía pisó muchas veces suelo argentino en las décadas del 30 y del 40. Su música es ideal para evocar aquellos años, con sus modos y sus códigos que, vistos a la distancia, en la actualidad, pueden resultar tan kitsch y sobreactuados.
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