Por el placer de volver a verla


Nota del 18 de enero

Retrato de amores imborrables

Virginia Lago y Manuel Callau, en una pieza para disfrutar sin ansiedades

MAR DEL PLATA.- Hay que saber entrarle a este espectáculo que protagonizan con alma y vida Virginia Lago y Manuel Callau. Los primeros minutos, en los que un exitoso escritor y director teatral -el personaje de Callau- presenta al público su nueva pieza, tienen un cierto dejo a rompecabezas que poco después se va aclarando. Es en ese esclarecimiento cuando entra en escena Naná, su particularísima madre. Es que en esa nueva propuesta dramatúrgica que este hombre pone en escena -dentro de la escena- es un homenaje a esa mujer que le enseñó a hacer volar su imaginación. Así, la trae para ir recordando, palmo a palmo, los momentos de su vida más significativos, esos en los que ella fue dejando huella.

El personaje de Lago es riquísimo y la actriz se lo echa al hombro con gracia y desparpajo. Podría pensarse que está pasado de revoluciones, que le sobran morisquetas y palabras, pero es precisamente eso -cuando se le inca el diente al espectáculo- lo que la vuelve deliciosa (quizás es la manera en que quedó grabada en la memoria de su hijo). Es fácil encontrarle algo de la Julieta Massina de La Strada . Es cuestión de jugar su juego y disfrutarla, como lo hacía este hijo, Miguel, tanto de niño como de adulto.

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