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Nota del 18 de enero

La escenificación de un blog

Gasalla, al frente de una obra que divierte, pero le sobran varias escenas.

Es obvio que llevar a escena un blog, que, a su vez, es algo así como un diario íntimo, no es tarea fácil. Pero Antonio Gasalla se fascinó con la historia de Mirta, esta ama de casa mercedina, y se metió de cabeza en un triple desafío: adaptar, dirigir y protagonizar.

En un comienzo, la obra transcurre como relatos de lo cotidiano, como las páginas de un diario íntimo que van pasando con ilustraciones en vivo a partir de estos personajes esperpénticos y caricaturescos. La estructura del relato transcurre bien, en forma natural y fluida con progreso, factores sorpresa y ocurrencias disparatadas que tienen el indiscutible sello de Gasalla. Este blog escenificado está pintado con su pincel kitsch de trazos gruesos, que tanto atrae a sus seguidores. Pero al avanzar la obra, la fragmentación de su estructura genera ciertas grietas que no sólo la quiebran demasiado, sino que la extienden sin justificación. Los personajes del blog de Hernán Casciari son extremadamente desopilantes y eso, por momentos, lleva la acción al desborde.

La función que vio este cronista estuvo plagada de inconvenientes técnicos (ver Apostillas) y eso pudo haber empañado en parte el normal funcionamiento de la pieza, ya que, por momentos, a Gasalla mismo se lo vio perdido, enojado y desconcentrado.

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