Lucila Teste: Hija de la dictadura militar

Nota del 26 de enero
Un monólogo del dolor
Tenía apenas ocho meses cuando, en 1976, secuestraron a sus padres. Casi treinta años después, cada vez que sube a escena con el unipersonal Hija de la dictadura militar, Lucila Teste vuelve, de algún modo, a reencontrarse con ellos. De vacaciones en Australia y a días de viajar para Buenos Aires, donde el próximo viernes actuará en el Centro Cultural de la Cooperación, la actriz argentina radicada en España ansia retornar a su país. El año pasado hizo dos únicas pero aclamadas funciones en el Teatro Cervantes, en el marco del encuentro internacional del Ciclo Teatro por la Identidad. “La experiencia superó mis expectativas. Si bien sabía lo que el espectáculo generaba porque ya lo había presentado en Madrid y en Barcelona, la catarsis vivida en Buenos Aires fue tal que aún hoy me resulta difícil poner en palabras. Creo que la obra siempre ha sido recibida con mucho cariño y siento que, en cada función, mis padres estuvieron presentes”, cuenta la protagonista de la pieza.
Formada en danza clásica y contemporánea, Lucila se enamoró del teatro en un curso en el Centro Cultural Ricardo Rojas a cargo de Andrea Garrote, la actriz-fetiche de Rafael Spregelburd. En el 2000 se instaló en Barcelona y allí germinó esta pieza. “Hija... surge como parte de mi exilio. La lejanía como punto de partida, y un hábeas corpus que encontré un día, de visita en la casa de mi abuela, en el que se narraban los hechos que sucedieron la noche de la desaparición de mis padres. Ese documento me sirvió como disparador para comenzar a construir la historia desde la objetividad de un documento legal”, asegura la intérprete.
–¿Cómo es la estructura de la obra? ¿Cómo es el espacio escénico?
–Se inicia con mi viaje a Barcelona. A partir de ahí, comienzo a hablar de los tópicos que me acompañaron en mi niñez. Luego me meto con la historia argentina hasta llegar a la dictadura, y explicar mi historia personal. Todo ello, acompañado de una maleta de la que voy sacando elementos que voy colgando del techo. El espectáculo está pensado desde la idea de ritual, y apoyado en los estados emocionales por los que he pasado a lo largo de mi vida, de mi historia como hija de desaparecidos. Es un viaje personal.
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