La forma de las cosas
![]()
Fragilidades de la vida moderna
Nuevo encuentro entre Neil Labute y Daniel Veronese. En un elenco parejo, sobresalen los matices de Fernán Mirás. Una obra sobre la manipulación y el arte en estos tiempos.
Cuál es la verdadera forma de las cosas?, ¿la que vemos?, ¿la que queremos ver?, ¿la que ven los demás? La forma o la apariencia exponen una verdad, siempre subjetiva según el ojo que la mire. Y esto funciona en el arte como en la vida misma. Una vez más, el autor norteamericano Neil Labute (el mismo de Gorda y de Una cierta piedad, piezas estrenadas en la Argentina) bucea por estas cuestiones que, bajo su lupa, surgen como verdaderos dilemas de la vida contemporánea. Todos, más o menos intrincados entre sí.
La autenticidad de las relaciones humanas (en especial las de pareja) y su fragilidad moderna; la manipulación como estrategia o perversión; el arte y sus límites y el arte como metáfora social. Todas estas pinceladas aparecen en La forma de las cosas, la obra recién estrenada en el Multiteatro, con Fernán Mirás, Griselda Siciliani, Magela Zanotta y Sergio Surraco y dirigida por Daniel Veronese.
La trama da cuenta de cuatro personajes: Evelyn, una estudiante de arte poco convencional (Siciliani); Pablo, un encargado de guardia de un museo, hombre común y temeroso (Mirás); Mariano, su amigo incisivo y canchero (Surraco) y Juana, su pareja, una chica tímida, algo pueblerina. El encuentro entre Evelyn y Pablo da como resultado algo, quizás, impensable: se enamoran. A partir de ahí, él empieza a cambiar su aspecto (entre otras cosas) gracias a la influencia de su chica. Pero enseguida llegarán los cuestionamientos, propios y ajenos, hasta un final sorprendente, casi de fábula clásica porque, claro, nada resulta como parece.
Fuente: Clarín
Comentarios