sábado, 13 de diciembre de 2008

Federico González del Pino y Fernando Masllorens


Dos felices esclavos del teatro

Agentes literarios y artífices de la escena, estos cazadores de las mejores obras de la dramaturgia contemporánea han llevado a las tablas más de 400 piezas. Una sociedad que no descansa y que ya trabaja para la temporada 2009

¿Qué somos nosotros?", se preguntan Federico González del Pino y Fernando Masllorens, agentes literarios y gestores de exitosas obras de teatro extranjeras. Primero responde Federico: "Nosotros somos dos neuróticos del teatro", y enseguida se le anima Fernando: "Y del trabajo. Sí, realmente no tenemos límites. Para nosotros no hay sábados ni domingos. Acabamos de volver de Nueva York: en quince días vimos 21 obras". Entre risas, Federico ahonda la definición: "Lo que los ingleses llaman workaholics . Será que de este modo, trabajando tanto, evitamos encontrarnos con lo que somos realmente? No, en serio, querido, ¿sabés qué pasa? ...sta es una actividad en la que influye decisivamente el trato personal, aquí nadie te llama. Si uno no llama, se joroba". ¿Y qué son realmente?: un poder cada vez menos invisible dentro del negocio teatral, una instancia insoslayable desde la agencia F y F, con enorme y bien ganado prestigio nacional e internacional.

Son, además de una sociedad laboral, una familia inquebrantable desde enero de 1976, cuando se conocieron en una fiesta. La integran ellos dos y un hijo perruno llamado Bacán, que va a ver las obras y cuando algo no le gusta le da la cola al escenario, como si opinara. Más allá de los gustos o disgustos del yorkshire, ellos ya saben qué debe tener una obra para que la elijan: "Cierta universalidad", define Fernando Masllorens. "Y posibilidad de que nos enamoremos de ella", amplía González del Pino. "Así nos sucedió con Camino a la Meca . La vimos en Londres y no paramos hasta que la hicimos. Y no nos equivocamos. Era amor, nomás." Y lo mismo les pasó con otros textos como El hombre elefante (cuya traducción no hicieron ellos), La mujer del año , Monólogos de la vagina , Panorama desde el puente y Los productores .

Se iniciaron en esta tarea singular -que, en ocasiones, suma a la complicada y delicada representación y defensa de derechos de autor, la traducción, la adaptación, la elección de actores y directores- en 1979, cuando gestionaron para Jorge y Ana Blutrach y Emilio Alfaro la obra Caja de sombras , de Michael Cristopher. Desde entonces, fueron más de 400 las piezas presentadas por este binomio de cultos y perspicaces cazadores de lo mejor de la dramaturgia contemporánea. En los últimos años generaron las condiciones necesarias para que en los escenarios del país (empezando por los porteños) se presentaran títulos como Gorda y Dos menos ; La muerte de un viajante y El hombre inesperado ; Jack y Baraka ; Cómo aprendí a manejar y Flores de acero ; Haispray y Rent ; Rose y Visitando al señor Green ; El diario de Ana Frank y El diario de Adán y Eva ; Art y Tres versiones de la vida ; La jaula de las locas y Conversaciones después de un entierro . Y ya preparan para la temporada de 2009 lo que anticipan como éxitos seguros: El joven Frankenstein , en la versión de Mel Brooks, La forma de las cosas , otra obra de Neil Labute, autor de Gorda , y el clásico de Harold Pinter La vuelta al hogar .

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