Ethel Rojo

Nota del 04 de noviembre
La revista, con una señora al rojo vivo
Hoy se sube al escenario en el que debutó hace medio siglo para estrenar el espectáculo Por amor al Maipo
"Está igual", comenta Rojo mientras recorre con la vista las paredes del teatro Maipo hasta llegar al ascensor. "Estar aquí me produce una sensación muy reconfortante; es como volver al nido. Estar en los camarines y en el escenario me remonta a mi primera juventud. Cada rincón del teatro, me recuerda cosas pequeñitas que hacen a mi historia y a mi vida", dice, y señala una de las láminas colgadas que retrata todo el brillo revisteril de épocas pasadas.
Ethel Rojo tenía sólo 17 años cuando debutó en el Maipo; hoy, medio siglo más tarde, vuelve a pisar las mismas tablas que la convirtieron en un mito del bataclán porteño. En sus inicios, allá por 1955, Rojo -bautizada "la juvenil"- se las arreglaba entre vedettes de oficio provistas de melenas brillantes, bustos generosos, amplias caderas y cinturas de avispa. "Era una chiquilina que recién empezaba -recuerda la figura, que actualmente asume 70 años-. En ese momento, el teatro era de Zully Moreno y de [Luis César] Amadori. Ellos me contrataron como bailarina rasa. Era muy buena para estar tan al fondo y me fueron ascendiendo poco a poco. Al año y medio de haber debutado, ya me empezaron a dar roles más importantes y me pusieron el rótulo de la vedette juvenil. Y yo, que era una figurita, me fui a Europa y, después de unos años allí, volví como figura. Lo demás es historia."
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