Alejandro Catalán: Solos


Nota del 17 de noviembre

Alejandro Catalán y la actuación

Alejandro Catalán, director de Foz (2001) y Dos minas (2007) produce una sólida serie de reflexiones sobre la actuación. Catalán es uno de los pocos creadores que valora y divulga la práctica como experiencia reflexiva. Y viceversa. "Los actores saben muchas cosas que la teoría teatral ni sospecha - escribe- El arte es una experiencia práctica, hablar desde la práctica es hablar de arte teatral y no se necesita ninguna otra legalidad, solo requiere estimar esa posición y hablar del hacer por el propio beneficio práctico".

Pensamientos atomizados que el actor y director -que inició su formación con Bartís a los 19 años y actúo en El pecado que no se puede nombrar - vuelca en su blog. Catalán despliega en sus unipersonales una lógica de actuación desarrollada hace cuatro años por el que han pasado más de treinta actores.

Un ciclo de culto en el circuito alternativo de Buenos Aires. "Los llamamos Solos -dice- porque no encontramos un nombre que se ajuste claramente para nombrar estos unipersonales. Solos afirma que cada cuerpo puede ser una actuación o un imaginario escénico diferente. Proponemos en cada solo un encuentro con la singularidad poética de un cuerpo." Cada jueves se presentan en Vaca Profana cinco o seis unipersonales, unidos por similares procedimientos.

¿Con qué trabajo comenzaste esta forma de encarar la actuación?

Con La caja, una obra que hicimos con Luis Machín que dirigió Omar Fantini. Allí nos propusimos no remitir a una temática ni partir de un texto; tratamos de crear un juego de actuación que produzca una cadena de acontecimientos. Llegamos a una trama de ciencia ficción y luego pautamos totalmente el trabajo. La caja fue una muestra nítida de la potencia del imaginario actoral que desarrollé posteriormente.

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