Adrián Canale: Las descentradas

“Para quienes están fuera de foco”
La obra, con aire a folletín romántico, cuela voces lunfardas y desarrolla una intriga de amores entre dos amigas.
Luego de realizar un relevamiento de los textos teatrales argentinos escritos a lo largo de las primeras décadas del siglo XX, el director Adrián Canale se decidió por Las descentradas, obra de Salvadora Medina Onrubia estrenada en 1929. Ya olvidada como autora, a pesar de que también cultivó la narrativa y la poesía, Salvadora pasó menos desapercibida en otros aspectos de su vida. Apodada “la Venus Roja” por su espíritu anarquista y su belleza, en 1915 se casó con el millonario director del diario Crítica, Natalio Botana (ver recuadro), sin abandonar su vida independiente y transgresora. La obra, escrita durante “la época más lúcida y fructífera de la dramaturgia argentina”, al decir de Canale, se presenta en la sala que el grupo Puerta Roja tiene en el barrio del Abasto, en Lavalle 3636, con un elenco integrado por Carolina Tisera, Martín Urbaneja, Silvina Katz, Corina Bitshman, Paula Jmelnitzky, Sergio Di Florio, Verónica Seara, Pablo Spigardi y Tian Brass.
Según afirma el director en la entrevista con PáginaI12, el nombre de la obra alude a quienes “están fuera de foco en sus relaciones sociales, culturales o amorosas, los que no entran en ninguna forma de encasillamiento”. Con un aire a folletín romántico en el que se cuelan voces lunfardas, Las descentradas desarrolla una intriga de amor y sacrificio que protagonizan dos amigas, la experimentada Elvira y la inocente Gracia, ambas enamoradas de Juan Carlos, un periodista interesado en develar casos de corrupción pero también en trabajar febrilmente por su lucimiento personal. La autora pone en la personalidad de Elvira rasgos de su propio carácter, retrato que completa al incluir el personaje de Gloria, la dramaturga que escribe una obra que se llama, precisamente, Las descentradas: “Mi heroína es hermana nuestra”, advierte. “En ella estamos todas nosotras... las que no pensamos, las que no sentimos, las que no vivimos como las demás... las que entre la gente burguesa somos ovejas negras y entre las ovejas negras somos inmaculadas.”
–¿Por qué le interesó rescatar del olvido a esta obra?
–Porque Salvadora reivindica distintas maneras de relacionarse entre hombres y mujeres. Esto se evidencia en lo que podríamos llamar sus dos alter–ego dramatúrgicos: los personajes de Elvira y Gloria. La primera se enamora del novio de su mejor amiga (más joven que ella), se separa de su marido e intenta armar una nueva vida. Por su parte, Gloria deja marido e hijos en el intento de llevar adelante su creación literaria. Ambos modelos, para la literatura de la época, eran enfoques nuevos y provocadores, desplazados de la creación habitual.
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