El truco de Olej


La búsqueda de un lenguaje propio

Con una trama sencilla y un conjunto de situaciones cómicas, la obra El truco de Olej intentará, desde hoy en La Trastienda, “que el público sea testigo de algo que está ocurriendo, algo que es real”, según dicen sus creadores.
Algunas de las primeras funciones de la compañía uruguaya de teatro negro Bosquimanos Koryak fueron en la “previa” de un boliche, y el director Martín López Romanelli recuerda que “el boliche empezaba a la medianoche y nosotros tiramos función a las 22. Y la gente empezó a llevar a sus hijos. Ahí nos dimos cuenta de que pasaba algo, que a grandes y chicos algo les pasaba con la historia, y no tenemos claro que haya una doble lectura o que los dos interpreten cosas distintas, que haya cosas para uno y para otro. Nos parece que es más bien que se igualan las sensaciones de unos y otros”, analiza. Algo de esa fascinación transgeneracional se podrá ver en El truco de Olej, que Bosquimanos Koryak –tras una gira por Asia y España– estrena hoy y que presentará –durante las vacaciones de invierno– de miércoles a domingo a las 17 en La Trastienda (Balcarce 460).

La historia de El truco de Olej, cuenta Romanelli, es sencilla: un barrendero de un circo quiere hacer un truco de magia pero el presentador no lo deja. La sencillez de la trama tiene un motivo, dice el director, porque “lo que más nos interesa es que el público sea testigo de algo que está ocurriendo, que es real”. Eso les permite “hilar lo que nosotros queremos contar”, y explica: “Nos dispara un montón de situaciones cómicas y eso nos da el pie para mostrar algunos números de circo que al ser interpretados por muñecos pueden hacer cosas que los hombres no pueden”. Sin embargo, la intención del grupo no es hacer gala de supuestas habilidades de esos artistas circenses, sino que “más allá de que un muñeco pueda manipular ocho bolas y que incluso esas bolas sean personajes, nuestra intención es generar un clima”, concede.

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