Dolore exquisito
![]()
Los caminos de la venganza y el arte
Una historia de amor, con final horrible, de la fotógrafa francesa Sophie Calle interpretada por Maricel Alvarez.
Tal como demuestra Horacio Quiroga en su cuento La pata de mono, que nos sean concedidos los deseos puede ser también una desgracia. No se sabe si hay dioses perversos pero si se trata de humanos, el sadismo en todo caso no es improbable. El dolor de unos puede ser exquisito para otros. Y para quienes lo padecen queda el recurso, muy humano también, de transformar el dolor en obra de arte, volverlo exquisito.
Sophie Calle, fotógrafa conceptual francesa, solicitó en 1984 una beca para viajar a Japón. Para su desgracia, le fue otorgada en el momento en que comenzaba una relación con el hombre que siempre había deseado. El castigo de él no fue terminar la relación cuando ella partió, el castigo exquisito fue abandonarla el día de su regreso. Y por teléfono. Y en un cuarto de hotel. Dolor exquisito, dolor intenso y localizado según el diccionario médico, fue el título que eligió entonces Sophie Calle para la obra que resultó de esa beca: no el relato del viaje sino del dolor. De allí su libro que bajo ese título cuenta en infinitas repeticiones esa separación dolorosa; al modo de la música minimalista, con cada repetición surge una pequeña variación, testimonio de la incidencia del tiempo. Así el dolor se va transformando en ira, luego en ironía, en la comprensión por distanciamiento y finalmente en humor. Paralelamente, esa repetición se confronta con relatos de otras personas a las que Calle preguntó: ¿Cuál fue el momento más doloroso de su vida? Y en el libro aparecen las fotografías, no del rostro de quien cuenta sino del objeto que sintetiza cada historia de dolor.
Maricel Alvarez y Emilio García Wehbi llevan ese libro a escena, pero sumando sus propias variaciones: Alvarez, siempre capaz de sostener y sostenernos en largos monólogos sin caer, relata el propio viaje en busca de aquel viaje.
En Clarín - 20/06/08
Comentarios